CINE


“SWING CON SON”

En los cines capitalinos acaba de estrenarse el más reciente documental de Rafael Marziano (El Camino de las Hormigas, 1993), se trata de “Swing con Son” un delicioso documento musical que, tomando como bandera la historia biográfica de Billo Frómeta, nos muestra paralelamente la evolución político-social en diversos países de Latinoamérica a lo largo de la segunda mitad del siglo pasado.

El hilo conductor de esta historia es la narración a cargo de la siempre maravillosa Caridad Canelón que hace de todo –lee, canta y hasta echa un pie- para hacernos entender lo que representó la música del maestro Billo no solo en países como República Dominicana y Cuba sino para Venezuela y especialmente para los Caraqueños.

La realización del documental me pareció pulcra y correcta; excelente fotografía y sonido, deliciosos cameos y testimoniales de innumerables colaboradores como la estupenda Estelita Del Llano, el músico Alberto Naranjo, el director de Los Melódicos Renato Carriles, el grupo Los Hijos de la Calle y hasta Teodoro Petkoff por nombrar solo a unos pocos.

Mención aparte merece la participación del gran Rafa Galindo (protagonista junto a Canelón de la historia) quien fuera la voz e imagen de “La Billo´s” por varios años. Galindo, montado en un taxi, nos lleva por un viaje en el tiempo a aquellos lugares emblemáticos de los años dorados de la orquesta, cuando amenizaban por igual veladas de gran gala en el “Country Club” como “guateques” populares por El Conde o San Juan…

Con este viaje el director nos permite reencontrarnos y re-conocer a Caracas; lugares como el hipódromo de El Paraíso, El Roof Garden, El Calvario y hasta objetos como el coche de Isidoro nos remontan a una Caracas que sigue negándose a desaparecer hasta ser descubierta por sus habitantes…

Las coreografías a cargo de Adela Romero (a quien tenía mucho tiempo sin ver frente a las camaras), un delicioso mosaico musical al mejor estilo del maestro y un video clip con la singular María Rivas para los créditos finales lograron transmitir a los espectadores un rato nostálgico y alegre a la vez que casi obligaba a pararse de la butaca y salir a bailar.

En resumen “Swing con Son” es un documental que todos deberían disfrutar y no dejar de ver, solo acotaría que debería haberse identificado mejor muchos de los lugares que aparecen en el film para que el público tuviera una ubicación geográfica más clara y por lo tanto entender mejor la tristeza que transmitían esos silencios de Rafa Galindo cuando por fin comprendía en toda su magnitud la letra del maestro Billo que cantaba: “Me han cambiado mi Caracas compañero, poco a poco se me ha ido mi ciudad”…