
Richard Rey
En tres semanas se volverán a encender la luces del teatro Kodak en Los Angeles, para recibir a los nominados que, año tras año, anhelan llevarse a casa el Oscar, el galardón más codiciado (y comercial, qué duda cabe) de la industria cinematográfica universal.
A partir de esta entrega y hasta el 22 de febrero cuando se lleve a cabo la entrega de estos premios, estaremos comentando las cintas que este año estarán en competencia.
Para iniciar, hablaremos de sendas producciones, que desde ya acaparan diversos comentarios de la crítica internacional. La primera, por ser la que acaparó el mayor número de nominaciones de este año (13 en total) y la segunda por ser la más ignorada, con sólo 3 postulaciones.
“El Curioso Caso De Benjamín Button” es la más reciente película de David Fincher (“Seven”, “El club de la pelea”, “El Juego”), en la que se nos presenta el caso de un hombre que, padeciendo una extraña enfermedad, nace con las características físicas de un anciano de octogenario y en la medida en que crece evoluciona a la inversa de todos los demás, es decir, se va rejuveneciendo. La historia de Benjamín se desarrolla a principios del siglo XX y evoluciona hasta principios del XXI, pero lo hace sin pena ni gloria.
Lo original del argumento daba para mucho pero sentimos que se quedó en solo intentos sin éxito. Temas tan importantes como pudo ser una retrospectiva, paralela a la vida del personaje, de lo que ha sido la historia contemporánea de los Estados Unidos; el realismo mágico que se respira en una ciudad como Nueva Orleáns e incluso, el paso del huracán Katrina y la posterior inundación de dicha ciudad; fueron tocados de una manera tan superficial que nos decepcionó.
Simplemente, el director se regodeó en los efectos visuales y de maquillaje para mostrar las distintas etapas del personaje (todas interpretadas por Brad Pitt) y termina por echarnos un cuento melodramático con débiles pretensiones de moraleja edificante.
Dentro de las actuaciones podemos resaltar a la “oscarizada” Tilda Swinton y a Taraji P. Henson (nominada como actriz de reparto), pero en cuanto al Sr. Pitt y la Sra. Blanchett esperábamos mucho más.
Por todo ello las 13 nominaciones a los premios de la academia se nos hacen exageradas y, seguramente, con el único fin de robarle la estatuilla como mejor película a la ganadora de los Globos de Oro y los Sag: “Slumdog Millionaire”…
“Revolutionary Road” o “Solo un Sueño” (como se tituló en español), por su parte, es la nueva cinta que nos pres
enta Sam Mendes y que la academia ha ignorado olímpicamente para sus rubros más importantes. Sin embargo, desde nuestro punto de vista, se trata de una de las películas más importantes del año. Mendes logra poner nuevamente (recordemos su “Belleza Americana” por la que sí le dieron el Oscar) el dedo en la llaga, mostrando al espectador la “débil solidez” del tan vendido y publicitado “Sueño Americano” que, como bien lo dice el título de la cinta, se quedó en eso: “Solo un Sueño”.
enta Sam Mendes y que la academia ha ignorado olímpicamente para sus rubros más importantes. Sin embargo, desde nuestro punto de vista, se trata de una de las películas más importantes del año. Mendes logra poner nuevamente (recordemos su “Belleza Americana” por la que sí le dieron el Oscar) el dedo en la llaga, mostrando al espectador la “débil solidez” del tan vendido y publicitado “Sueño Americano” que, como bien lo dice el título de la cinta, se quedó en eso: “Solo un Sueño”.El argumento de la historia se desarrolla en los años 50 y nos presenta el día a día de una “parejita” típica del modelo que se importó al mundo como el maravilloso “estilo de vida norteamericano”: unos “espositos”, “boniticos”, con “hijitos” y una “casita” y un “empleíto” para pagar la “hipotequita” y cuya idílica vida se va desmoronando poco a poco hasta desvelar las verdaderas vísceras de sus profundas frustraciones.
Una sencilla pero estupenda trama sustentada en una inteligente dirección y soberbias actuaciones de Leonardo DiCaprio como el esposo conformista atrapado por el “sistema”, Kathy Bates como la inoportuna vecina, Michael Shannon (nominado al Oscar como mejor actor secundario), el hijo de la anterior, el cual sufre de una supuesta “locura” que lo lleva a decir las verdades que nadie quiere escuchar con un total desparpajo y por último una magistral Kate Winslet como la esposa atrapada entre por los convencionalismos que busca desesperadamente una salida a sus necesidades de evolución como mujer y como ser humano. Su interpretación nos evoca por momentos a una Jessica Lange en “Blue Sky” o a una Julianne Moore en “Las Horas”.
“Solo un Sueño” y “El Curioso Caso De Benjamín Button” representan, sin duda, las dos caras de una misma moneda; esa moneda que es la sociedad norteamericana con sus promesas de progreso, calidad de vida, magia y fantasía (que a tantos inmigrantes ha seducido) por un lado, y la dura realidad a la cual solo pocos sobreviven, por el otro… Esto es lo que hay…
Ruedan los títulos… nos encontramos en la próxima función.