El nuevo impulso del cine nacional es innegable y, aunque todavía falta mucho por alcanzar, los vientos parecen soplar a favor de la consolidación de nuestra industria cinematográfica. Para muestra, en este caso, dos botones…
“Perros Corazones”, la ópera prima de Carmen La Roche, se estrenó hace unas pocas semanas en nuestra cartelera. En el film hallamos una propuesta interesante en cuanto a su argumento; la historia no nos presenta personajes estereotipados en roles de “buenos” o “malos” persé; más bien nos encontramos con seres humanos que operan desde sus circunstancias, dejando que sea el espectador quien se encargue de juzgar qué es lo correcto y qué no. El grupo de personajes está conformado por seis humanos y tres perros (cuyo trabajo realizado merece una mención aparte) que interactúan entre dos locaciones constantes: el interior de una casa y un parque abandonado colindante a la misma.
El ritmo narrativo de la historia por momentos se nos asemeja más al de un cortometraje que a un largo; prueba de ello son dos escenas realmente estupendas: un primer plano del riego de un geranio y la secuencia del almuerzo entre “Eva” y “Tomás”, los protagonistas centrales de la historia.
“Eva”, interpretado por María Alejandra Martín, es una mujer cuyos actos en la vida son consecuencia (suponemos) de una gran amargura que lleva arrastrando desde su pasado con sus padres. Lo propio ocurre con “Tomás” estupendamente recreado por, a quien se nos antoja calificar como el “De Niro” venezolano, Miguel Ferrari. “Tomás” parece ser feliz y trata de contagiar a todos su felicidad y amor por la vida, aunque (volvemos a suponer) esa felicidad pareciera ser el resultado de un duro aprendizaje y finalmente tenemos a “Horacio”, representado por el bailarín Rafael Nieves, un “malandro” peleado con la vida. Y aquí ya no sabemos que suponer, pues la directora no nos deja claro, cual es el origen de tanta rebeldía, y justamente en ello consideramos que radica el talón de Aquiles de esta producción, nos hizo falta saber un poco más del pasado de estos personajes, escudriñar en esas tormentas que los llevaron a ser como se nos muestran ahora. La carencia de antecedentes nos impide formarnos un juicio y por lo tanto se nos hace mucho más difícil juzgar, descuidándose, de esta manera, el objetivo trazado por La Roche con su film.

El segundo botón (y no por ello menos importante) es “La Virgen Negra”, a estrenarse el próximo 24 de octubre.
Al igual que la anterior, también se trata de la ópera prima del joven realizador (tanto que a excepción de los cuatro estupendos niños protagonistas del film, el era el de menor edad en el resto del elenco) Ignacio Castillo Cottin. Sin embargo aquí constatamos que la juventud no implica un trabajo menos profesional.
Ignacio logra con su película trasladarnos a un mágico pueblo costero donde “cosas extrañas” no paran de ocurrir a raíz de la irrupción de la imagen de una virgen negra en la iglesia de este llamado “pueblo de negros”; a partir de este argumento el espectador viaja por una historia matizada con los elementos propios del “realismo mágico”. El film cuenta con un reparto inteligentemente seleccionado, para recrear las innumerables situaciones que deben sortear el variopinto grupo de personajes que pueblan el lugar.
Según las palabras del propio director “no se buscaba actores reconocidos, sino más bien buenos actores que cumplieran con los requerimientos de cada rol”. Sin embargo, en algunos de los casos el guión sirvió de gancho para que artistas de mayor trayectoria tales como Caridad Canelón, Mirtha Borges, Jessika Grau o Jose Luís Zuleta sirvieran de apoyo a los personajes interpretados por Carolina Torres, Ruben León, Dayra Lambis, Francisco Díaz, César Suárez ó Martín Peyrou entre otros.

Pero además el director logró convocar a tres nombres consagrados y representativos de la cinematografía latinoamericana: Matheus Nachtergaele, de Brasil, conocido por su participación en la cinta nominada al Oscar “Ciudad de Dios”. La primerísima actriz Angélica Aragón, de México, quién da vida a “Lurdita” la hechicera del pueblo. Y, por si fuera poco, la gran Carmen Maura, uno de los íconos del cine Europeo.
Este reparto (que seguro generó la envidia de muchos) es en sí un gran atractivo para la convocatoria del público a las salas… pero… debemos acotar que nos decepcionó un poco el que algunos personajes de la historia quedaran inconclusos… como por ejemplo el de “Doña Isabel” (Maura) que siendo de los principales quedó un poco en el aire…pero todo es perdonado y compensado por las excelentes intervenciones de los niños (en especial “la negrita” Geily Rosales y “franklin” Julio Rodríguez), quienes con su carisma y naturalidad se roban el show y se constituyen en los auténticos protagonistas del film.
Finalmente, no podemos dejar de mencionar que lo más atractivo de esta producción no está precisamente en su casting, que ya es mucho decir, sino en la dirección, el montaje y la fotografía, que realmente nos hicieron sentir orgullosos de lo que se está gestando en el cine nacional.
Finalmente, no podemos dejar de mencionar que lo más atractivo de esta producción no está precisamente en su casting, que ya es mucho decir, sino en la dirección, el montaje y la fotografía, que realmente nos hicieron sentir orgullosos de lo que se está gestando en el cine nacional.
Las transiciones de escenas, cómo la del maestro “Joao Pinto” (Nachtergaele) cuándo está dictando clases en diversas materias; o las tomas en secuencia de las diversas parejas del pueblo cuando están durmiendo, fueron excelentes. Y en cuanto a los atardeceres plagados de colores y aves… todo un poema, por supuesto cabe destacar las participaciones de Cezary Jaworsky en la dirección de fotografía y el maestro Diego Risquez en la dirección de arte.
Nuestras palabras finales son de felicitaciones tanto para La Roche como para Castillo, el paso de los pantalones cortos para calzarse los largos no siempre es fácil pero lo importante es hacerlo…
Ruedan los títulos… nos encontramos en la próxima función
Richard Rey