“¿CUANTO CUESTA UN SUEÑO?”


El pasado viernes 26, tuvimos la oportunidad de asistir al estreno del musical “Visa para un sueño”. Esa noche disfrutamos de un espectáculo que en nada envidia a los montajes de Broadway; pero con el valor añadido de un tema que toca muy de cerca a esta nueva generación de venezolanos que por primera vez está experimentando lo que (en gran parte de los casos) ya vivieron sus padres o abuelos: ser inmigrante.

Las vicisitudes de un joven que deja su tierra (con carrera y fama ya alcanzadas) para comenzar desde cero en Miami y constatar, después de muchos sinsabores, que “el sueño americano se convierte en la pesadilla latinoamericana” es el argumento central de la historia.

La producción del espectáculo, en cuanto a recursos escenográficos, de iluminación y vestuario fue práctica y efectiva, sin exagerados despliegues para no distraer ni opacar el trabajo de los artistas.

La dirección y producción musical a cargo de Carlos Puchi y Tulio Cremisini respectivamente, fue impecable y estuvo llena de esa magia que solo se logra con la interpretación en vivo.

Las coreografías fueron creación de la gran Anita Vivas y aquí debemos hacer mención especial a la interpretación y el trabajo actoral de Bianka González quien imprimía vitalidad y sabor latino con cada fibra de su cuerpo en sus intervenciones.

La Dirección general del show fue de Manuel Mendoza quien también fue el autor (junto a su compañero Alejandro Aragón), de los textos que lograron transmitir al espectador diversas situaciones que se pasearon por el fino humor, la critica ácida y el drama personal y humano del protagonista.

Con respecto al reparto multiestelar podemos decir que todos tienen su momento, aunque pensamos que talentos como Caridad Canelón, Alba Roversi y Rolando Padilla pudieron aprovecharse más.

Nos divertimos con Karlos Anzalotta y Elaiza Gil y sus caricaturescos personajes (cuyos ademanes y atuendos nos recordaron por momentos a Rogger y Jessica Rabbit), que representan la consciencia “buena” y “mala”, respectivamente, del protagonista.

Carlos Mata, por su parte, hecha mano a sus recursos actorales para interpretar, jovial y acertadamente, a un irónico borracho, que aprovecha su ebriedad para lanzarle al público unas cuantas verdades.

Alba Roversi estupenda como la santera cubana que trata de darle orientación espiritual a nuestro protagonista; mientras que Rolando Padilla intenta desviarlo hacia el lado fácil de las cosas como el “gestor” de papeles falsos, que por una “módica” suma promete resolverle la vida al atribulado “ilegal”.

Liliana Meléndez y Pastor Oviedo, cumplen muy profesionalmente con los diversos roles que interpretan.

Caridad Canelón, como la madre del protagonista, se roba el show y hasta logró sacarle lágrimas de emoción a más de un espectador, regalándonos una de las escenas más conmovedoras del musical gracias a su reconocido talento actoral y vocal.

Finalmente, el protagonista de la noche y sobre quien recae todo el peso del montaje, Raúl González logra transmitir al público toda la esencia y mensaje de la obra, ya que el no solo funge como el protagonista de la ficción sino que es narrador de su historia real, que comenzó hace catorce años, cuando dejó Venezuela, siendo un animador querido y reconocido, para aventurarse en los Estados Unidos, con el sueño de alcanzar nuevamente el reconocimiento a su talento, sin imaginar que el vivir 28 días en el asiento trasero de un auto sería sólo una de las muchas pruebas que le tocaría superar.

Raúl atrapa al público con su talento desde la primera aparición y ya no lo deja escapar. Lo hace reír y cantar, lo hace vibrar y que lo pasen “booombaaa”, hace sentir nostalgia y ternura, hace que se auto-examine y se critique, hace que pierda la esperanza y hasta la fe en si mismo, luego remonta la ola y le hace entender que la única “visa” que se necesita para costear cualquier sueño es la constancia.
“VISA PARA UN SUEÑO” se estará presentando sólo por tres fines de semana en el Teatro del Colegio Santa Rosa de Lima.

Funciones: Viernes y Sabados: 8:30 pm.
Domingos: 3:00 pm.
Entradas a la venta en tiendas Esperanto (c.c. Tolón y San Ignacio).