“UN TOQUE DE FRIVOLIDAD”
“El arte de un critico requiere que el tenga un talento excepcional, memoria emocional, conocimiento y cualidades personales…En primer lugar, un crítico debe ser un artista y un poeta, para juzgar los meritos literarios del escritor y la forma imaginativa creadora dada a ellos por el actor. Un critico debe ser absolutamente imparcial… para que pueda inspirar confianza en su opinión…Por eso son tan escasos los buenos críticos”
Constantin Stanislavski
Constantin Stanislavski
Decidí iniciar estas líneas con una cita que expresa claramente lo que nunca debería olvidar aquel que decida orientar su trabajo hacia la crítica del trabajo de otros.
Todo esto viene a colación a raíz de una crítica que leí en días pasados donde destrozaban la película “Sexo en la Ciudad”. En primer lugar pienso que una de las más importantes tareas de la crítica es ir creando un sentido de la selectividad en sus lectores pero sin olvidar aquella frase popular de “entre gustos y colores…”
El autor de la crítica en cuestión comenzaba, a manera de auto-justificación, que admitía no haber visto nunca la serie que dio origen a la película. Craso error amigo. Yo por mi parte debo confesar no sólo haberla visto sino que fui seguidor de cada uno de sus episodios. Por tal motivo la película no me decepcionó, como de hecho no ha decepcionado a un buen número de personas que la han apoyado en la taquilla hasta ubicarla en un segundo lugar precedida por el fenómeno mediático del momento (entiéndase Batman).
Por supuesto que no asistí a la sala pensando que me encontraría con una producción estilo Bergman, como obviamente no veré algo llamado “Noche de graduación sangrienta” pensando en Bryan De Palma. Es decir no todo puede ser trascendentalismo. Eventualmente hace falta un toque de frivolidad para entender los matices de los que estamos hechos, y así sobrellevar las cargas.
Ruedan los títulos… Nos encontramos en la siguiente función.
Richard Rey
zinéfilos@paparazzivirtual.com.ve